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10 maneras de convertirte en una persona positiva

Este artículo está especialmente dedicado a todos aquellos que estén pasando por un momento difícil o se consideran personas pesimistas. La verdad, hoy día es muy fácil sucumbir al pesimismo. Basta con encender la televisión o leer las portadas de los principales periódicos.

Con todo ello no incito a que dejes de estar informado, sino que dosifiques la información que entra por tus ojos y oídos, porque los humanos somos seres sociales y nos contagiamos con gran facilidad del estado de ánimo de personas o situaciones cercanas.

Te propongo 10 ideas, algunas de las cuales puedes poner en práctica ya mismo, para sentirte mejor, estar más alegre y confiar más en la vida.

  1. Júntate con personas positivas

La positividad se contagia. Los seres humanos contamos con las llamadas “hormonas espejo” que hacen que nos contagiemos de las emociones de los demás. Y por supuesto también te recomiendo alejarte de las personas negativas.

¿Suena fácil verdad? ¿Pero qué pasa si vives rodeado de personas negativas o trabajas en un entorno donde reina el enfado y la apatía? Está claro que no vas a poder controlar al 100% el entorno, pero sí puedes elegir a tus amigos, a personas con las que pasas tu tiempo libre. Tal vez esto suponga dejar de lado a ciertas amistades que no te aportan nada o te hacen sentir peor.

  1. Elige ver series de comedia, películas positivas o monólogos de humor

Otra idea sencilla. Como te decía antes, somos seres empáticos y poseemos lo que se llama “hormonas espejo”. Esas hormonas hacen que nos contagiemos con facilidad de los sentimientos y emociones de personas con las que estamos en contacto. Porque no siempre tienes cerca a esas personas positivas. Pero casi siempre tienes a tu alance las nuevas tecnologías: televisión, internet, páginas web y blogs como este están llenos de inspiración. Tú eliges como pasar tu tiempo libre.

  1. Respira de forma consciente, medita, da un paseo, haz deporte, baila, estira

Sí, eso también lo puedes hacer cuando estés de bajón o simplemente quieras subir tu ánimo. Y lo mejor de todo es que funciona. Puedes aprender a respirar de forma consciente o meditar a coste cero, realizando visualizaciones guiadas a través de Youtube.

Puedes poner tu música favorita ahora mismo en tu habitación y empezar a moverte. Es algo que puedes hacer desde ya, sin necesidad de apuntarte a clases de baile.

Estirar o hacer ejercicio te permite generar endorfinas, además tu salud te lo va a agradecer y podrás lucir un cuerpo más tonificado.

  1. Dedícate a algo que te apasione

Es importante sentirte bien con tu vida y con tu trabajo si quieres estar más optimista. Está demostrado que las personas que dedican algún tiempo de su jornada a hacer aquello que les produce más placer, son más positivas y felices.

Sería maravilloso que tu trabajo fuera tu verdadera pasión, pero en la vida real esto no siempre sucede. Afortunadamente tienes tu vida privada para realizar aquellas actividades que más placer te producen: tus hobbies.

El problema es que muchas veces no encontramos tiempo para nuestros hobbies y pasiones. Vivimos tan acelerados que nos olvidamos de nosotros mismos y luego nos extrañamos de que estemos todo el día de mal humor.

  1. Establece tus verdaderas prioridades en la vida

Se trata de descubrir qué es lo que te hace realmente feliz, qué necesitas. Desechar todo aquello que te resta. Dejar de vivir como los demás piensan que debes vivir y empezar a vivir tu propia vida.

¿Alguna vez te has parado a pensar qué es lo que más te preocupa en la vida? Muchos vivimos en piloto automático, de la casa al trabajo, del trabajo a la compra… Nos volvemos adictos a cosas “necesarias”, “productivas” pero algunas veces también nocivas para nuestra salud y bienestar.

¿Te dedicas el tiempo suficiente? ¿Tienes cubiertas tus necesidades esenciales? ¿O te pasas el día preocupado por los demás, atendiendo necesidades de otros y poniéndote siempre en el último lugar?

  1. Confía en el futuro, en la vida

Se trata de cambiar de actitud. Como ves, hemos empezado por cosas más externas como actividades puntuales que puedes realizar para sentirte mejor al instante. Pero también es necesario trabajar cómo piensas, qué actitud tienes frente a la vida, cómo te enfrentas a las dificultades.

Una de las cualidades básicas de las personas optimistas es pensar que todo lo que te ocurre, por malo o negativo que te parezca en estos momentos, tiene un sentido. Se trata de vivir la vida llenándola de sentido, buscando ese significado en cada cosa que te sucede.

  1. Genera auto confianza

Una cosa es tener fe en la vida, en que todo lo que ocurre, ocurre por tu bien. Pero también es necesario tener esa fe en ti mismo. Se trata de tu resiliencia, saber que tendrás la fuerza necesaria para afrontar cualquier situación, por complicada que te parezca.

Para ello puedes buscar tus propios ejemplos de superación o inspirarte en otras personas. Si algo tiene de bueno Internet es que tienes toda la información a tu alcance: historias de personas maravillosas, que han sabido sobreponerse a las mayores adversidades. Esto te llena de energía y te hace confiar en ti. Si otros han podido, ¿por qué́ tú no?

  1. Prueba cosas nuevas, sal de tu zona de confort

La idea es dejar de repetir los mismos patrones. Encontrar algo de emoción en las cosas.

Cuando pruebas algo nuevo, sales de tu zona de confort, te enfrentas a retos y cambios, empiezas a entrar en la apasionante zona de aprendizaje. A muchos nos asusta hacer cambios en nuestra vida, pero cuando ves que eres capaz de cambiar, de conseguir cosas nuevas, te sientes más motivado y sobre todo, confías más en ti mismo.

Las personas optimistas se atreven a hacer más cosas simplemente porque creen que el resultado va a ser positivo para ellos. Y aunque tú no seas tan optimista a priori, cuantas más veces te atrevas a salir de tu zona de confort, más resultados positivos verás en ti y más querrás seguir haciéndolo.

  1. Prepara proyectos, personales o profesionales

Las personas optimistas nunca están estancadas, siempre buscan retos nuevos, siempre tienen ideas, están llenas de propósitos y de planes. Puede tratarse de organizar viajes, fiestas, reuniones, actividades, etc.

Cuando proyectamos algo al futuro, tenemos dos opciones: imaginar que irá bien o que irá mal. Si pensamos que irá mal, normalmente no lo hacemos o no le ponemos ganas. En cambio, cuando pensamos que puede salir bien, nos ilusionamos con esos proyectos y ponemos lo mejor de nosotros para conseguirlo.

Lo importante aquí́ es que eso que proyectas te motive, que tenga una verdadera recompensa de algún tipo: emocional, intelectual, física, etc.

  1. Ayuda a los demás

Preocuparse por otras personas o ser altruistas es una de las claves fundamentales para el optimismo. Pensar en los demás te aleja de tus propios problemas y te hace ver que eres útil para otras personas. Además te haces consciente de que tus preocupaciones muchas veces no son reales, sino imaginarias, cuando ves problemas reales de la gente.

Pero cuidado, no lo confundas con dejar de pensar en ti mismo y ponerte en el último lugar. Lo primero son tus propias necesidades y prioridades, tus hobbies o tus proyectos. Te recomiendo reservar una parte de tu tiempo a actividades altruistas como voluntariado, asociaciones sin ánimo de lucro, etc.

¿Vivir sin miedos nos hace más optimistas?

Te podría decir que vivir sin miedos es la solución para ser positivo siempre. Como los niños, que aún no han aprendido lo dolorosa que puede ser la vida y viven felices y sin miedo en su inocente inconsciencia. Pero no voy a decirte eso. Es imposible vivir sin miedos, todos los tenemos de una forma u otra. La cuestión es convivir con esos miedos, tratar de que no nos aplasten. Hacernos amigos de ellos o comprender para qué están aquí́.

Y por último, no te obsesiones con estar positivo siempre. Es algo irreal. La vida es cíclica, la vida puede dar muchas vueltas y la muerte es algo inevitable. Por ello, piensa que estar siempre positivos ni es necesario ni es positivo. Esa idea te permitirá́ relajarte y vivir la vida con conciencia y tranquilidad.

Recuerda que tu actitud depende sólo de ti, independientemente de la situación que te haya tocado vivir. Como decía el gran Víctor Frank, un psicoterapeuta austriaco que vio morir a toda su familia en el campo de concentración nazi, y autor del imprescindible libro “El hombre en busca de sentido”, «pueden quitarnos todo, pero nunca nos podrán quitar nuestra libertad de elección».

La elección es tuya. Tú eliges como quieres interpretar tu vida: si verla en colores oscuros o claros. Yo te invito a buscar lo positivo en cada situación, porque es algo que casi siempre funciona.

Fuente: http://www.upsocl.com/colaboracion/10-maneras-tremendamente-efectivas-de-convertirte-en-una-persona-positiva/?utm_source=hootsuite

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4 creencias que te limitan para tener éxito, dinero y amor

¿Te ha pasado alguna vez que las cosas empezaban a irte bien, que estabas teniendo por fin esa pareja con la que habías soñado, o empezabas a ganar más dinero de lo esperado, o estabas de repente teniendo éxito en tu trabajo… y de pronto ocurría algo y todos esos logros en el amor, dinero o trabajo desaparecían como por arte de magia?

¿Por qué a los seres humanos nos cuesta ser felices todo el tiempo y disfrutar?

La respuesta está en la supervivencia. Durante cientos de miles de años el ser humano ha tenido que luchar para sobrevivir. De hecho la esperanza de vida hasta hace un par de siglos era muy baja. Ya lo dijo Darwin: No sobrevive la especie más fuerte, ni la más inteligente, sino la que mejor se adapta al cambio. Y la vida en la tierra no ha sido tan fácil. Sólo el que evolucionaba se quedaba.

Sin embargo nuestra mente, especialmente nuestro cerebro reptiliano, el que está enfocado en sobrevivir y no ser feliz, es el que nos mantiene en un constante estado de alerta. Heredamos de nuestros antepasados el miedo, los peligros, los infortunios, los traumas que ni siquiera conocemos, que se quedan impregnados en nuestro ADN.

Y ahora que ya sabes todo esto, paso a hablarte de las 4 creencias que nos bloquean y sabotean nuestra felicidad y éxito en distintos ámbitos de la vida.

Creencia 1: “Algo no está bien en mí”

Ésta es una creencia muy arraigada, muy típica, muchos, por no decir la mayoría de los seres humanos, nacemos con ella. Y digo nacemos porque se trata de que traemos una culpa inconsciente, que no sabemos de dónde parte, y que nos hace sentir malos o no suficientes en esencia, poco merecedores, indignos…

Esto puede tener por supuesto influencias religiosas que no tienen por qué ser nuestras, sino de nuestros padres, abuelos y bisabuelos que han vivido con miedo y para los que la palabra “pecado” era algo que temían y que pesaba sobre sus cabezas.

Significa que aún antes de nacer, incluso en el vientre materno o en el momento de ser concebidos no fuimos deseados o hubo un conflicto en la vida de nuestros progenitores que éstos trasladaron al futuro bebé de manera inconsciente.

Un niño que nace en un seno familiar donde hay conflictos en la pareja, si no ha sido deseado por uno o ambos progenitores, si su llegada al mundo supuso algún drama familiar o si lo nació en circunstancias adversas (por ejemplo una guerra o una difícil situación económica), lleva la carga inconsciente de que tiene la culpa de que su familia no sea feliz a raíz de su nacimiento.

Puede que conozcas las circunstancias de tu concepción y nacimiento pero puede que no. En realidad lo que importa es que te preguntes honestamente: ¿me siento poco merecedor de éxito y no sé por qué? Si este es tu caso, trabajar con esta creencia sería de gran utilidad para ti.

Creencia 2: “Lealtad a mi clan”

Esta creencia es muy potente también porque tiene que ver con el amor y la lealtad a tu familia, tanto la actual como la de tus antepasados que ya ni siquiera están vivos. Los lazos familiares son muy fuertes y como explica el transgeneracional, existen programas inconscientes que influyen directamente en multitud de acciones, pensamientos, creencias y emociones que traemos de serie.

Además, el ser humano tiene una gran necesidad de pertenencia. El rechazo y la soledad es uno de los miedos más grandes que tenemos las personas. De ahí que sentirnos amados y aprobados por nuestro clan familiar es tan importante.

¿Pero qué pasa cuando esa lealtad a tu familia hace que no progreses en tu vida? ¿Qué ocurre cuando tener éxito en las finanzas supone ganar más que tus padres, hermanos o ancestros? ¿Qué sucede cuando en la historia de tu familia todas las mujeres se quedaban viudas y no eran felices en el amor o todas las relaciones acababan en ruptura y de repente tú estás gozando de una relación de pareja plena?

A menudo nos ocurre que inconscientemente sentimos que estamos fallando a nuestra familia por tener demasiado éxito en ciertas áreas de nuestra vida y auto saboteamos el éxito mediante peleas, discusiones o miedos irracionales.

Si ahora te has dado cuenta de que el área de tu vida que más saboteas tiene que ver con serle leal a tu clan, necesitas trabajarte esta segunda creencia para que no te bloquee en el futuro.

Creencia 3: “Mi éxito es una carga para los demás”

Esta tercera creencia es también muy común, conocida también como el miedo al éxito. En principio parece paradójico: todos queremos triunfar. Sin embargo alrededor de la palabra éxito existen muchas creencias limitantes y algunas de ellas tienen que ver también con nuestra familia.

Tiene mucha relación con la primera creencia en el sentido de que si nuestro nacimiento (algo que debería considerarse un éxito: una nueva persona viene al mundo) ha sido visto como una carga (es decir, ha supuesto dificultades añadidas a nuestros padres, porque no tenían dinero, tiempo para nosotros o porque fuimos niños “difíciles”), entonces puedo asociar la idea del éxito con la idea de carga.

Los seres humanos tenemos la capacidad de elegir siempre: puedo ver la parte positiva del éxito, así como la negativa. Es cierto que triunfar conlleva ciertas responsabilidades o visibilidad, por ejemplo a nivel profesional, pero soy yo quien decide si centrar mi atención en la parte positiva o la negativa.

Si tienes miedo al éxito o lo consideras una carga, puedes indagar sobre tu nacimiento, sobre lo que significaste para tus padres… pero no te quedes ahí, recuerda que lo importante es trabajarte las creencias saboteadoras que detectes en ti.

Creencia 4: “Si tengo éxito en la vida, no dejaré a otros brillar”

Aquí ya hablamos más de una creencia adquirida, especialmente en los primeros años de la infancia. A muchos nos enseñaron que no debemos brillar, que no debemos mostrar nuestra valía, que debemos parecer humildes, no destacar… porque si destacamos haremos sentir incómodos a otros.

Así, algunos nos hemos pasado la vida en segundo plano, temiendo molestar a otros con nuestra luz, no mostrando nuestros talentos, rebajando nuestras cualidades y haciendo de la modestia más extrema nuestra mayor virtud.

Es cierto que cuando brillas puedes molestar a alguien, pero esas personas seguramente no serán las que tengan que quedarse a tu lado. Es verdad que destacar tiene un precio y que a aquellos que no se permiten brillar tu éxito puede hacerles sentir inferiores. Pero lo que no podemos permitir es dejar de ser nosotros, porque en mi humilde opinión creo que todos hemos venido a brillar a este mundo.

No me refiero a brillar en el sentido egoísta, sino brillar con luz propia, mostrando lo mejor de nosotros al mundo, llevando nuestros talentos a los demás. Absolutamente todos tenemos talentos, capacidades, fortalezas… y reprimirlo sólo por el hecho de que pienso que a alguien le va a molestar, es totalmente absurdo.

Al fin y al cabo cuando estemos despidiéndonos de este mundo, nos preguntáramos seguramente: ¿Ha valido la pena mi vida, he dejado este mundo un poquito mejor, he aportado valor a otras personas?

Lo más doloroso sería arrepentirnos de no haber vivido nuestra propia vida por miedo al qué dirán, por miedo a la no aprobación de nuestra familia o porque nos hemos pasado la vida sintiéndonos un fraude o una carga para los demás.

Fuente: https://saulperez.com/creencias-exito-dinero-amor/

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7 puntos para descubrir si estás preparado para cambiar

Si te sientes un poco como yo y crees que hay algo en ti que se resiste al cambio, a pesar de saber de forma consciente que cambiar sería muy positivo para ti, te invito a leer estas reflexiones que tal vez te hagan darte cuenta de si realmente estás preparado para el cambio.

El cambio supone realizar un profundo trabajo de introspección.

Cuando inicias un proceso de coaching, por ejemplo, en las primeras semanas tienes que enfrentarte a ti mismo, a tus debilidades, tus creencias, tus miedos. No todos están dispuestos a pagar el precio del cambio ni preparados para dar un paso al interior de uno mismo. Puedes encontrarte con algo que no esperabas o que negabas que estuviera dentro de ti.

Plantéate: ¿estás dispuesto a enfrentarte a tus emociones ocultas, a mirarle a los ojos a la verdad o puede que sea esto lo que te frena?

Cambiar supondrá trabajar de forma activa tus emociones ocultas.

No sólo habrás tenido que conocer tus miedos, emociones o creencias arraigadas, sino entender de dónde provienen, qué causas tienen y trabajarlas para que dejen de hacerte daño. En realidad, te estás enfrentando a tu dolor, a lo que está bajo la superficie, mientras que por fuera te sientes cómodo, todo está en calma y en apariencia no te está dando problemas. ¿Para qué remover los traumas y los dolores del pasado?

Es verdad que sacar nuestras emociones más profundas a la luz y tratar de entenderlas o de cambiarlas es duro, pero es un paso necesario si realmente quieres cambiar. Si lo que pretendes es ignorar tus sentimientos y esperar que el cambio aparecerá en tu vida, probablemente éste no llegará o no será duradero.

La gran pregunta es: ¿estás dispuesto a revivir y pasar por momentos dolorosos emocionalmente?

Cambiar te obligará a dejar tu zona de confort.

Una de nuestras mayores resistencias al cambio es el miedo a abandonar nuestra queridísima y trillada zona de confort. Tendrás que dejar de ser tú, el tú de antes, y empezar a realizar acciones totalmente nuevas para ti, diferentes, exponerte, vivir de forma activa tu cambio real.

Imagínate que te toca hablar en público y que tu mayor miedo es el miedo al rechazo. Cuando decides cambiar, sabes que tendrás que pasar por situaciones incómodas, situaciones que tratas de evitar a toda costa. Pero el verdadero cambio está en precisamente eso: ir a por esas situaciones, buscarlas, provocarlas casi. Da vértigo, ¿verdad?

El cambio no se va a producir enseguida.

Y esto te hará muchas veces replantearte tu situación, querer tirar la toalla. Si después de todo lo que me cuesta, no veo resultados, ¿qué sentido tiene seguir haciéndolo?, ¿qué pasa si hoy lo dejo? Nos pasa a todos. La desmotivación asoma por la puerta. Nos trata de reconducir a nuestro pasado, augurándonos comodidad, tranquilidad, seguridad.

Pero si lo dejas a medias, volver al punto de partida no va a ser fácil. Es como ir al gimnasio: has empezado con mucha ilusión la primera semana, yendo casi todos los días; en la segunda has flaqueado un par de días; en la tercera tuviste demasiados contratiempos para poder ir más que el domingo; y en la última semana tienes tanta pereza que decides dejarlo. Si total: no notas cambios realmente visibles en tu cuerpo.

El secreto está en seguir haciéndolo, incluso si notas que no hay avance, simplemente convertirlo en tu rutina, y darte un plazo: los resultados llegarán, aunque al principio no los veas. La cuestión es: ¿tendrás suficiente paciencia y motivación para seguir esforzándote?

Tu cambio afectará también a tu entorno.

El cambio puede influir en tu relación de pareja, familia o a nivel laboral. Puede que no todos estén de acuerdo con lo que haces, porque no querrán perder a la persona que siempre has sido. Tendrás que ser fuerte y saber lidiar con nuevas situaciones que se van a dar cuando inicies un proceso de cambio en tu vida. Algunos —casi siempre con la mejor de las intenciones— te aconsejarán incluso que no lo hagas, haciendo hincapié en las cosas que podrías perder.

La solución es ser lo suficientemente fuerte y tratar de salir de un entorno que no aprueba tus decisiones. Rodearse de gente adecuada y que te apoya es la clave.

El cambio puede influir también en tus prioridades vitales.

Cambiar es en realidad pasar de una situación a otra, de una manera de pensar a otra, de una forma de ser a otra. Y cambiar algo importante en tu vida, puede cambiar también tu escala de valores, necesidades… puede que cambies tu manera de ver la vida. Y esto no sólo afectará a los demás, sino especialmente a ti mismo. La idea que tenías de ti y del mundo ha cambiado en parte. ¿Estás dispuesto a convertirte en una persona nueva y a vivir una nueva vida?

Si eras una persona dependiente en tus relaciones, de repente descubres que no necesitas sólo a tu pareja para ser feliz, y empiezas a vivir más en consonancia con tus propias necesidades, a realizar aquellas actividades que antes no te atrevías a hacer, a descubrir nuevos hobbies, hacer nuevos amigos, etc.

Puede que cambie también tu escala de valores: de querer ayudar a los demás y ponerles en primer lugar, es posible que ahora te pares a pensar en ti mismo. Algunos pueden incluso llegar a tacharte de egoísta.

Un cambio importante en tu vida puede desencadenar nuevos cambios a otros niveles.

Una de las causas que más nos inquieta a la hora de cambiar es la gestión de las posibles consecuencias que tendría nuestra vida tras el cambio.

Puede que deseemos muchísimo un cambio en una determinada área de nuestra vida, como por ejemplo trabajar por cuenta propia o dejar un trabajo que nos amarga. Pero si intuimos las dificultades a las que nos vamos a enfrentar después, podemos convertirnos en nuestros primeros saboteadores.

Un ejemplo muy simple: ser autónomo te puede dar más libertad, pero al mismo tiempo supondrá mayor responsabilidad. Serás tú quien tendrá que tomar tus propias decisiones y gestionar tu empresa. Y si te equivocas, no podrás echarle la culpa al jefe o al gobierno. Has sido tú quien ha decidido cambiar.

O tal vez resolver tu relación de pareja signifique tener que dejarla y no estás preparado para estar solo, porque es tu mayor miedo. Así que te sabotearás todo lo que puedas, dejando tu problema inicial sin solución y preguntándote qué haces mal.

Por ello, plantéate: ¿cómo podría cambiar tu vida a otros niveles si decides realizar esos cambios deseados? ¿Hay algo que pierdes? ¿Estarías dispuesto a asumir las consecuencias?

Conclusiones

Si deseas fervientemente cambiar, si llevas tiempo tratándolo pero nunca llega el momento o la cosa no funciona por ningún lado, sé sincero contigo mismo, pregúntate: ¿estoy dispuesto a cambiar?, ¿a pagar el precio?, ¿cuál es mi mayor miedo?, ¿qué excusas están detrás de mi indecisión?, ¿qué es lo que no quiero ver en estos momentos?

Si descubres el bloqueo y decides cambiar tu situación, ¡enhorabuena! Pero si aún sientes que no estás del todo preparado y que hay otras cuestiones que atender antes de iniciar un cambio en tu vida, no pasa nada. Tal vez ahora no sea el momento más adecuado para ti.

Lo importante es detectar lo que te frena y dejar de sentirte culpable por no alcanzar todos tus objetivos. Es posible que tengas que resolver otros asuntos antes. Enfócate en ellos y date tu tiempo. Recuerda que todos tenemos nuestro propio ritmo de crecimiento y transformación.

Fuente: https://psicocode.com/coach/7-claves-para-descubrir-si-estas-preparado-para-cambiar/

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Qué es el coaching deportivo y cómo aplicarlo

El coaching deportivo es un proceso de entrenamiento y un aprendizaje para que el deportista haga emerger sus habilidades y capacidades,traduciéndolas en éxitos deportivos. Para lograr los objetivos trabaja desde la motivación hasta la implicación y el compromiso con los propios objetivos.

En este caso estudiaremos qué es el coaching deportivo, cómo aplicarlo y para qué sirve su utilización. Cuestiones que nos aclararán las razones de su éxito en el mundo del deporte actual.

Además, reconoceremos las herramientas que aplica esta disciplina y las fases por las que se pasa en un proceso de coaching.

Qué es el coaching deportivo

El coaching deportivo es un proceso mediante el cual un entrenador se encarga de potenciar el talento y los recursos del deportista para hacer que su rendimiento crezca a través de un plan de acción en el que se establecen los objetivos que se pretenden alcanzar.

Es decir, es un entrenamiento y un aprendizaje para que el deportista tome conciencia de su capacidad a través de sus metas y objetivos,focalice sus motivaciones y durante el proceso haga emerger su talento por medio del deseo para alcanzar lo que quiere, aplicando las herramientas necesarias para progresar en el camino adecuado para lograrlos.

Cómo aplicarlo y para qué

Las sesiones individuales entre coach y entrenado son el medio para alcanzar una privacidad y confidencialidad que son totalmente necesarias. El coaching deportivo es un proceso donde más allá de lo deportivo, el deportista deberá dejar paso a la persona y adentrarse en sus motivaciones, deseos para alcanzar los objetivos.

Aquí el coach deportivo se aplicará en algunos puntos como el proceso de aprendizaje, el “qué, cómo y para qué” o la gestión del cambio, que pueden llevar al deportista a plantearse todo lo comentado anteriormente. Es decir, cuando el coach le hace al deportista poner en duda todo lo que está haciendo hasta ahora con su carrera deportiva, el entrenador debe replanteárselo todo, desde sus motivaciones y objetivos hasta los métodos de entrenamiento y el camino para alcanzar los éxitos deseados.

Entonces un Plan de acción, así como las visualizaciones y afirmaciones,serán el camino para volver a planificar estrategias deportivas para lograr las metas, sometiéndolo a una evaluación constante.

Y es que el coaching deportivo tiene como principal objetivo establecer un plan estratégico de objetivos y metas, pero también la toma de conciencia y el desarrollo de la responsabilidad y el compromiso. Aumentar la motivación y la autoestima son asuntos capitales. En última instancia, el desarrollo del talento y establecer un camino para el aprendizaje son los objetivos finales del coaching deportivo.

Fases y herramientas del coaching deportivo

El punto de partida de partida de todo proceso de coaching deportivo es la toma de conciencia. Más tarde hay que superar las etapas de “querer” y la de “saber”, para acabar en la definitiva de “actuar”. Pero analicemos qué se hace en cada una de ellas:

Toma de conciencia.

El deportista debe saber que hay muchas formas de lograr un objetivo. Por eso, el coach deberá hacerle abrir la mente, visualizar sus metas y ubicar a dónde quiere llegar, porque más allá dela mejora del rendimiento, si no hay una claridad de ideas sobre el lugar al que se dirige, será imposible alcanzar el éxito.

En este punto del proceso de aprendizaje se podrían aplicar, por ejemplo, las técnicas del por qué, el cómo y el para qué. Profundizando en esa dirección se inicia un proceso de concienciación para alcanzar los objetivos.

Querer.

El deportista debe tener el deseo, una vez que ha localizado su objetivo y lo ha analizado, de alcanzarlo. Sin la voluntad de que suceda un cambio que lo lleve a alcanzar sus metas, este no sucederá.

Aquí habría que aplicar técnicas como por ejemplo las creencias para lograr que la motivación del deportista sea la máxima. Cualquier duda en este punto puede resultar definitiva y hacer imposible que el deportista complete el proceso, ya que este punto suele ser en muchos casos costoso para el deportista.

Saber.

Hay que seguir en el camino del conocimiento. Hay que aplicar las técnicas necesaria para alcanzar los objetivos, ya que de otra manera será imposible. Hay que continuar trabajando para lograr los cambios deseados, produciéndolos de manera que sean firmes y persistentes, asegurando el éxito en el tiempo.

Aquí se podrían aplicar herramientas como la visualización o las afirmaciones, que reforzarían el camino que está siguiendo el deportista.

Actuar.

Este es el punto definitivo y, por supuesto, el más importante.Si no se culmina el proceso con un buen desarrollo de la actuación, de nada habrá servido todo el trabajo previo. Hay que saber continuar con el objetivo en mente y luchando por el deseo que mueve al deportista.

El coach podría, por ejemplo, utilizar técnicas como el trabajo de los hábitos o el establecimiento y mejora del plan de acción, para que el deportista culmine todo el proceso alcanzando sus metas definidas en el inicio del trabajo de coaching.

FUENTE: http://www.iesport.es/es/actualidad/218-coaching-deportivo-como-aplicarlo.html

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Coaching deportivo: qué es y cuáles son sus beneficios

El coaching es una disciplina que se ha puesto muy de moda en los últimos años. Y pese a que recibe algunas críticas, si el profesional que lo aplica está bien capacitado, puede aportar excelentes resultados para el desarrollo personal, profesional, educativo y deportivo de las personas.

Diferentes tipos de coaching

Los coaches guían a las personas en el proceso de cambio y ayudan a éstas a lograr su máximo potencial dentro de una variedad de áreas y a mejorar su bienestar. Pueden trabajar con individuos que desean alcanzar sus objetivos vitales (Life Coaching: el secreto para conseguir tus metas), con directivos para que gestionen mejor el trato con el personal (Coaching para empresas: ¿en qué consiste y cuáles son sus beneficios?) e incluso con profesores y maestros (Coaching Educativo: una herramienta para aprender y enseñar mejor).

Pero el coach no solamente trabaja con los coachees (cliente del coach) de manera individual, sino que también puede hacerlo con grupos de personas y equipos de trabajo o deportivos. En este ámbito, permite adoptar estrategias para maximizar el potencial de aprendizaje y de gestión de los recursos psicológicos útiles para conseguir una meta.

El coaching es una metodología que ayuda a superar aquellas creencias limitantes que impiden que, muchas veces, nos quedemos a medio camino entre lo que realmente deseamos y lo que podemos conseguir.

El origen del coaching deportivo

La relación entre el coaching y el deporte es una realidad ya desde los orígenes de esta disciplina. De hecho, el coaching como lo conocemos en la actualidad nace en Estados Unidos en los años 70, concretamente en el ámbito del deporte. Su principal precursor fue Timothy Gallwey, un jugador de de tenis que después se hizo entrenador. Éste se percató de la importancia de los aspectos psicológicos en la consecución de objetivos y en el rendimiento deportivo en general. En su libro The Inner game of tennis, publicado en 1974, da a conocer sus ideas sobre el coaching, que más tarde serían utilizadas en otros campos, especialmente el laboral.

Ahora bien, los orígenes del coaching van más allá en el tiempo, pues, por ejemplo, los aportes de Sócrates y su diálogo metódico conocido como mayéutica, el concepto de autorrealización de la Psicología humanista, cuyo máximo exponente es Abraham Maslow, o la conocida práctica de la Inteligencia Emocional propuesta inicialmente por Daniel Goleman, han dado forma a esta disciplina.

Beneficios del coaching deportivo

El coaching deportivo aporta muchos beneficios para los deportistas. Pero, ¿cuáles son estos beneficios?

1. Ayuda a conocerse mejor

El coaching deportivo permite a los deportistas conocerse mejor, porque éstos desarrollan la Inteligencia Emocional y aprenden a utilizar herramientas para descubrir los propios límites e impulsos que frenen todo su potencial. Con el coaching deportivo el autoconocimiento mejora, lo que es clave para el desarrollo personal y deportivo.

2. Ayuda a planificar de manera realista

El autoconocimiento también permite saber qué camino queremos tomar, y ayuda a planificar de manera realista. Esto es clave porque ayuda a mantener los pies en el suelo y evita la frustración.

3. Permite alcanzar el máximo potencial

Con la ayuda de los coaches, los deportistas desarrollan recursos, competencias y habilidades que permiten maximizar su rendimiento y su potencial. El coaching hace que los deportistas lleguen más lejos al ayudarles a eliminar las barreras mentales.

4. Ayuda a superar creencias limitantes

Las creencias limitantes actúan como barrera para alcanzar el potencial que un deportista posee, pues la mente puede ser nuestro peor enemigo si no somos conscientes de cómo estos pensamientos negativos nos afectan.

El coach deportivo ofrece al coachee técnicas y recursos que se orientan a potenciar el talento en su máxima expresión. Dicho de otro modo, el coaching deportivo permite identificar las flaquezas, pero también responsabilizarse del cambio y pasar a la acción para superar cualquier obstáculo.

5. Favorece la gestión de las emociones

Las emociones pueden favorecer o entorpecer el rendimiento deportivo. Gracias al coaching, los deportistas son capaces de conocer y regular sus propios sentimientos, emociones, creencias, juicios y estrategias de afrontamiento. Algo que, sin duda, permite obtener mejores resultados.

6. Aumenta la motivación

El coaching deportivo es clave para realizar planificaciones y marcar objetivos realistas, pero también para mantenerse en el momento presente y obtener feedback sobre cómo nos estamos comportando. El coaching es motivador porque la persona descubre sus propias motivaciones y logra una mayor capacidad de reto y ambición.

7. Aumenta la concentración y mayor rendimiento

Mantenerse en el momento presente y adquirir un nivel alto de conciencia también favorece la concentración y aumenta el rendimiento.

Además, puesto que el coaching permite que los deportistas conecten consigo mismos en el aquí y ahora, de modo que alcancen el estado en el que el nivel de dificultad de la tarea y la motivación necesaria para llevarla a cabo se mantengan en un equilibrio casi perfecto. Se favorece lo que se conoce como “estado de flow”.

8. Reduce la frustración

Las metas realistas y los objetivos bien planificados ayudan a mantener una autoestima alta, puesto que las personas no viven en las expectativas irracionales y se frustran menos. El coaching establece planes de acción a medio y largo plazo, por lo que es beneficioso para ir paso a paso y vivir en el aquí y el ahora.

9. Potencia el liderazgo

El coaching empodera a los deportistas, que se sienten responsables de sus propias acciones gracias a esta metodología. Los deportistas poseen mayor capacidad de aprendizaje, poder de decisión y adquieren una mentalidad positiva frente al cambio.

10. Mejora la cohesión grupal

El coaching puede realizarse de manera individual; sin embargo, y especialmente en el mundo del deporte, pueden llevarse a cabo sesiones de coaching grupal o coaching de equipos. Cuando un grupo se siente unido y persigue un objetivo común, es fácil que rinda a un gran nivel. El coaching aumenta el sentimiento de pertenencia, disciplina y mejora las relaciones dentro del equipo.

FUENTE: https://psicologiaymente.com/deporte/coaching-deportivo

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Técnicas de coaching deportivo para lograr resultados

Mejorar el rendimiento, superar marcas, alcanzar objetivos… son temas que preocupan y están en la mente de cualquier deportista, incluido el practicante de fitness. El coaching cuenta con técnicas valiosas para lograr resultados muy positivos.

Es evidente que la motivación es un ingrediente básico para cualquier cometido que una persona se plantee en la vida y, por tanto, en el terreno deportivo. Como comenta Julio Rosales, NLP Coach, Trainer & Speaker, “diferentes estudios psicológicos han demostrado que la consecución de objetivos depende de hasta un 40% de la motivación, siendo el otro 60% restante consecuencia de las habilidades de la persona. Es muy difícil conseguir algo si no estás motivado, a no ser que estés obligado por alguna causa”.

De todas formas, la motivación no es lo único que le interesa al coaching, en general, y al coaching deportivo, en particular. Esta práctica profesional, también definida por la International Coach Federation como el proceso de acompañamiento reflexivo y creativo con clientes que inspira a maximizar su potencial personal y profesional, va más allá. “También es muy importante y fundamental explorar los propósitos de la personas”, asegura Julio.

El propósito

Un propósito es, según el experto, el fin último por el que se realiza un esfuerzo. “Es la respuesta a la pregunta “¿para qué?”. Si le preguntamos a un deportista “para qué está entrenando”, una contestación podría ser “para ganar una medalla” o “para mejorar una marca”. En este caso, una medalla o una marca son motivaciones externas. Pero casi siempre una motivación externa obedece a otra interna. Si al mismo deportista le preguntáramos nuevamente “para qué quiere ganar esa medalla”, hallaríamos respuestas más relacionadas con la autorrealización. Seguramente empezaríamos a escuchar expresiones del tipo “para demostrarme que puedo”, “para sentirme respetado”, etc.”, explica el coach.

Como comenta Rosales, estos propósitos son los que componen la verdadera motivación. Son internos y tienen que ver con el propio desarrollo y, por ello, son mucho más poderosos y valiosos. “Cuando nuestra motivación flaquea es bueno recordar el “para qué” de todo nuestro esfuerzo”, puntualiza.

La técnica de los anclajes

El anclaje es una herramienta muy utilizada en el coaching que puede definirse como la asociación de un estímulo con una emoción. Como explica Julio, “un anclaje puede ser perfectamente una canción que fue tu favorita durante un verano muy especial y que te pone de buen humor. En coaching, lo usamos como un modo de gestionar nuestras emociones. Se trata de reproducir premeditadamente el estímulo oportuno para reproducir la emoción deseada”.

La música es tremendamente efectiva en los anclajes y muy utilizada en el ámbito deportivo. “Podemos utilizar determinados temas para los momentos en los que la fuerza empieza a decaer y hay que recurrir más a la motivación. Escuchar una canción que encienda nuestra motivación puede hacer que esos últimos minutos sean gloriosos”. Los anclajes no sólo se limitan al sentido del oído ya que también pueden ser olfativos e incluso visuales.

La técnica Grow

Grow es el acrónimo de las palabras inglesas “goal” (meta), reality (realidad), “options” (opciones) y “will” (voluntad). En coaching es un método que se usa para trazar un plan de acción realista y efectivo.

Suponiendo que una persona está a punto de empezar su entrenamiento y quiera utilizar esta técnica, se seguirían los pasos de la siguiente manera, tal y como explica Rosales.

– Objetivo del entreno: Definir y concretar el entrenamiento del día dado que hay una meta más lejana que se quiere alcanzar (el objetivo final de los entrenamientos regulares).

– Análisis de la realidad: Se trataría de responder a preguntas como, por ejemplo, “¿es factible que cumpla con este entrenamiento hoy?”. Podría darse el caso que la persona haya tenido una mala noche, una jornada de trabajo muy intensa o sufra de una pequeña contractura. “En estos casos, quizá haya que buscar un plan alternativo”, subraya el coach.

– Análisis de opciones: Siempre en función de la realidad de ese día. Por los motivos anteriormente expuestos, quizás haya que reemplazar determinados ejercicios por otros para no agravar la contractura o entrenar a una intensidad mucho más baja, si se está excesivamente cansado. Para Julio, “el pensamiento siempre tiene que estar puesto en seguir avanzando, pero evidentemente adaptándonos a las circunstancias de cada día”.

– Concreción: “Se trata de definir concretamente la metas con las que te comprometerás hoy para no perder tu motivación, es decir, el plan de entrenamiento concreto”, comenta Julio.

Técnicas mentales

Dentro de la variedad de recursos mentales que utiliza el coaching para alcanzar objetivos está la visualización. “Las visualizaciones son tremendamente importantes para el deporte y para cualquier otra situación de la vida”, explica Rosales.

El cerebro no distingue entre realidad y ficción, entre lo que de verdad estamos haciendo y lo que estamos viendo hacer. “Cuando visualizas en tu mente una escena en la que realizas una tarea, en realidad ya te estás entrenando para el desarrollo de la misma, ya has empezado a adquirir cierta destreza. Las visualizaciones nos hacen sentir aquello que necesitamos sentir para cumplir con la tarea y cuando las realizamos en la realidad se disparan los mismos resortes”, asegura el especialista.

Visualizarse a uno mismo alcanzando una meta, superando el agotamiento al final de una carrera larga, levantando un determinado peso o haciendo, por ejemplo, un número determinado de repeticiones es tremendamente poderoso. “Aunque sea la primera vez para tus músculos”, comenta Julio, “para tu cerebro es “una más”, lo cual evita estrés, miedo e inseguridad. De hecho, se puede entrenar desde el sofá”.

FUENTE: https://www.cmdsport.com/fitness/cuidate-fitness/psicologia-cuidate-fitness/tecnicas-de-coaching-deportivo-para-lograr-resultados/

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En primer lugar, ¿qué es el coaching deportivo?

El coaching, como ya hemos explicado en muchas entradas, es un proceso de gestión del cambio que sucede de forma lineal en la relación entre un coach y su coachee. Sin embargo, hay múltiples variables del coaching, como el coaching life, coaching deportivo, coaching ejecutivo…

ya que, a lo largo del tiempo, se ha ido adaptando a las necesidades del consumidor. Puede trabajar individualmente, con grupos de trabajo, equipos, etc.

Por otro lado, el coaching deportivo como tal no se consideraría una escisión, ya que en sus inicios fue un deportista el que invento el coaching moderno. Timothy Gallwey, jugador de tenis y posterior entrenador, profundizó en la importancia de la psicología del deporte dentro de la consecución de objetivos. Más tarde publicó un libro, la primera guía de coaching: “The Inner Game”. 

Una vez explicado brevemente que es el coaching deportivo, pasemos a detallar los beneficios que conlleva:

  • Mejora el autoconocimiento

Dentro de todo deporte hoy en día es de sobra conocido que el mayor límite es mental. Por ello, trabajar procesos de coaching deportivo mejora el autoconocimiento respecto a los límites físicos, el comportamiento y su posterior corrección y mejora.

  • Rompe tu techo de cristal

Con la ayuda de los coaches, los deportistas desarrollan habilidades y capacidades que creían muy superiores a sus propias capacidades, llegando a niveles que no habrían soñado.

  • Trabaja la motivación

Los coaches deportivos, si por algo son conocidos, es por su motivación. Son capaces de crear la situación ideal para llenar de energía y convencimiento a sus clientes, de manera que puedan superarse constantemente.

  • Aumenta la Inteligencia Emocional

En muchos casos, al fomentar el autoconocimiento, el coaching deportivo ayuda a potenciar la inteligencia emocional, tanto propia como ajena, haciendo que entiendas y empatices más con el resto de deportistas.

  • Potencia el liderazgo

El coaching empodera a los deportistas, que se sienten responsables de sus propias acciones gracias a esta metodología. Los deportistas poseen mayor capacidad de aprendizaje, poder de decisión y adquieren una mentalidad positiva frente al cambio.

  • Fortalece los equipos

El coaching deportivo trabaja con equipos, no con grupos. Por ello, es necesario formar al grupo y mentalizarlo de como tiene que actuar, de manera que se busque el bien común y no e individual. El coaching deportivo es extremadamente efectivo en aumentar el sentimiento de pertenencia a un equipo y trabajar con y por tus compañeros.

  • Reduce la ansiedad

En el momento en el que el coach es el responsable del proceso, parte del peso recae sobre sus hombros, por lo que el deportista se puede sentir más aliviado al confiar en otra persona y sentirse guiado, lo que hará que se reduzca tanto el estrés cómo la ansiedad de trabajar solo.

FUENTE: https://edpyn.com/coaching/coaching-deportivo

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El buen jefe es un potenciador de talento

Un jefe o gerente cuenta con las mejores habilidades. ¿Quieres conocer los secretos de un jefe excelente? ¿Quieres ser un buen jefe, encargado o coordinador? ¿Qué hacen los superiores con éxito? Muchos piensan que el coaching para directivos es una moda, pero ¡es el primer paso para el éxito empresarial!

Un gobernante o jefe de gobierno puede ser un excelente líder. Igualmente un buen jefe de administración o gerente asociado. El caso es que en cualquier curso de coaching   de gestión de personas, se comprueba que es muy importante contar con un buen líder para afrontar el mayor número de cambios en el mundo empresarial.

 Este artículo de desarrollo humano de Mónica Agustí, coach Ejecutivo por AECOP, nos presenta las principales ideas para saber cómo ser un buen jefe o encargado.

¿En qué consiste y porqué está tan de moda el modelo de liderazgo desde el coaching? ¿Qué significa ser un jefe coach y en qué contextos tiene éxito?

El buen jefe es un potenciador de talento

Eso significa que debes ser capaz de creer en las personas de tu equipo, como nos dice Whitmore (2011) en su libro Coaching. El método para mejorar el rendimiento de las personas, a no ser que el directivo crea que las personas poseen más habilidades de las que manifiestan en la actualidad, no podrá ayudarles a expresarlas.

En este sentido es imprescindible que cambies el punto de vista, y pienses en tu coachin de equipos en términos de potencial, en lugar de rendimiento, que suele ser lo más habitual. Curiosamente, al final, ésta acaba siendo la estrategia más rentable.

Porque nos ayuda a potenciar y retener el talento. El cambio consiste en de pasar de ser jefe a ser líder. Lo que significa que ya no valen las órdenes y el control. En el contexto actual las imposiciones y las jerarquías pierden fuerza. Cada vez más los empleados, especialmente los mejores, quieren más capacidad de elección, aprendizajes constantes y mayor diversión, también en el lugar de trabajo (especialmente en la vuelta al trabajo).

Resumiendo, para ser un buen líder desde el modelo de coaching necesitamos que el trabajo salga correctamente, al mismo tiempo que somos capaces de desarrollar las capacidades del equipo. Y no es tarea fácil. Todos sabemos que el cambio constante y las urgencias nos quitan el tiempo que necesitamos para pensar, para dedicar a tareas más estratégicas, algo que se supone que es nuestra obligación como jefes. No digamos cuán difícil es dedicar tiempo a nuestra gente. Dar órdenes es mucho más rápido. Pero si preguntamos al equipo sobre las alternativas y esperamos que lleguen a sus propias conclusiones, crecen, aprenden y asumen una mayor responsabilidad, pues se implican en los resultados. Así, nos liberan de tiempo y preocupaciones que nos permiten dedicarles más tiempo de calidad y atender a las cuestiones importantes.El buen jefe es un potenciador de talento

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¿Por qué las empresas deben invertir en coaching empresarial?

Todas las empresas necesitan obtener beneficios y conseguir objetivos, pero ¿son conscientes que para generar los resultados esperados de un proyecto es necesario que las personas involucradas tengan las capacidades y actitudes adecuadas.

¿Qué es el coaching empresarial?

Cabe preguntarnos para qué se necesita el coaching y qué se puede conseguir. A grandes rasgos, diremos que el coaching es el camino que ayuda a las personas a desplegar todo su potencial y a mejorar sus niveles de rendimiento. Por su parte un coach de empresa es un profesional que además de dominar la metodología, las técnicas del coaching y haber desarrollado una serie de habilidades personales, como son  la capacidad de escucha, el arte de hacer preguntas poderosas o la empatía, tiene experiencia en el mundo de la empresa – normalmente como directivo o consultor de empresas – con lo que entiende los problemas y retos más frecuentes a los que se enfrentan las personas  y los equipos en las organizaciones empresariales. La familiarización con este contexto le permite ayudar de manera más rápida y eficiente a que sus clientes consigan sus objetivos.

Como se comentaba al principio, las personas son el capital más valioso de la empresa y gran parte de su éxito dependerá de cómo se ejecutan las acciones y de cómo  desempeña los roles cada uno de sus miembros. El coaching empresarial ayuda a las empresas a desplegar el potencial de las personas y equipos, generando una profunda transformación a través de la cual se consigue que vean las cosas desde otras perspectivas, aumenten el compromiso y la responsabilidad, obteniendo mejores resultados.

El coaching empresarial promueve cambios de conducta, emocionales y de conocimiento en las personas y equipos, de forma que consiguen los objetivos fijados, utilizando sus propios recursos y habilidades.

¿Para qué  mi empresa debería recurrir al coaching empresarial?

A partir del estudio de las necesidades y de los objetivos del cliente se realiza la propuesta más idónea con las metodologías y herramientas necesarias para desarrollar de forma efectiva el programa de coaching en la empresa. El trabajo de coaching empresarial se podrá realizar a nivel individual, de equipos y grupos.

Por ejemplo, en muchas ocasiones, la falta de motivación impide la realización de nuevas tareas o proyectos. Y la motivación es fundamental para conseguir resultados. En una situación de este tipo, un coach puede ser fundamental para ayudar a identificar los frenos y potenciar la motivación personal y grupal. Este es sólo un ejemplo de lo que se puede conseguir a través del coaching empresarial. En definitiva, supone un ahorro de tiempo en la empresa, ya que sirve para acelerar los nuevos aprendizajes que las personas y equipos tienen que hacer para gestionar aquellas situaciones en las que la gestión era ineficiente y en las que se invierte más tiempo del debido.

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¿Qué beneficios puede conseguir mi empresa con un coach empresarial?

¿Qué beneficios puede conseguir mi empresa con un coach empresarial?

En los siguiente puntos se mencionan objetivos a conseguir a través de los servicios que ofrece el coaching empresarial:

  • Potenciar las competencias de liderazgo en directivos y managers.
  • Resolver problemas internos o externos a la empresa y que estén afectando a su rendimiento.
  • Conseguir que el aprendizaje obtenido se pueda extrapolar a otras situaciones que tienen lugar en el trabajo.
  • Aumentar la motivación de las personas.
  • Ampliar las habilidades empresariales.
  • Mejorar la calidad del trabajo.
  • Mejorar las competencias de liderazgo y competencias funcionales de comerciales, y gestores de proyecto y otros colectivos críticos de la empresa.
  • Conseguir que las personas sean más empáticas y asertivas, mejorando así el clima laboral.
  • Mejorar la visión estratégica en la empresa.
  • Apoyo a los colectivos que se encuentran en “tránsito profesional”.
  • Conseguir que las personas y los equipos estén alineados con los objetivos empresariales.

¿De qué depende la eficacia del coaching empresarial?

La respuesta a esta pregunta la podemos dividir en dos partes:

-La experiencia y formación que tenga el coach encargado de la actividad. Es muy importante que el coach tenga experiencia acreditada. Tener testimonios que acrediten su profesionalidad y la experiencia con el coach es un punto a tener en cuenta.

-La relación que se establezca con el coach. La relación debe ser de confianza, transparencia, sinceridad para que la metodología sea eficaz.

En los procesos de coaching empresarial se determinarán distintos objetivos en función de las necesidades del cliente, pero siempre se intentará buscar que el cliente profundice en su conocimiento, mejore su rendimiento y en su calidad de vida.

¿Tu empresa ha utilizado alguna vez los servicios de un coach?

Palomo Consultors, SL pone a vuestra disposición este servicio completo y personalizado para ayudar a las empresas a alcanzar el éxito en sus negocios.